sábado, 1 de septiembre de 2012

LAURA WITTNER





Cambios de luz

Las nubes deciden lo que nos hace esta penumbra, parece
que toda una familia de nubes migra
en una sola noche y por eso se apuran
una tras otra en esa línea de vapor mutante
que por fortuna atraviesa la luna
y es el apuro lo que las hace ir cayéndose, desprenderse
de cualquier forma en un instante, metiéndonos ideas
en la cabeza a vos y a mí que musitamos la palabra
de lo que vemos y en la segunda sílaba callamos
porque no es eso, está siendo otra cosa y así
no hay diccionario que resista.

                                               (de La tomadora de café)



Olvido

La arritmia con que comenzó el goteo
en algún momento de la noche,
la demorada comprensión de lo que era ese sonido;
el hundimiento, entonces, en sueños más remotos:
todo deshecho por este sol de mediodía,
cuya oferta incluye cáscaras de fruta,
carbón de oruga y algunas otras sequedades.

                                                                      (de Lluvias)



Cómo hacer cosas con palabras

El zeide Aarón, en sus últimos años,
me compró el María Moliner,
el Simon & Schuster’s y el Garzanti,
y en el cauce ídish del porteño
con un beso y un abrazo, sentenció:
“No te entregues tan fácil”.
Do not go gently. Rabia y risa, y después,
cartas vía aérea con su letra trabajosa.
Y a la vuelta, almuerzos sencillitos
en el silencio austero de su departamento.
Se murió, claro. Yo ahora hago buen uso
de las palabras que se ocupó de conseguirme.

El zeide Leo, a mis ojos,
vivió entre pajaritos enjaulados
y máquinas de coser.
No me habló: pero puso mi nombre
en hilo rojo de bordar, en gran cursiva
en una bolsa de tela azul marino
que se ocupó de fabricar.
Él se murió; yo seguí usando
la bolsa unos dos años más.
El zeide Leo, entonces, dice Laura.

La bobe Elena: “Tu papá está grave.
Esa verruga es venenosa.
Es un secreto entre nosotras.
No lo fastidies”. ¡Mentira!
Cantó, jugamos,
me mostró qué tiene de importante
la forma en que la luz decide
atravesar cada grupo de hojas
en hileras de árboles,
me convirtió al chocolate de taza
y me mintió.

La Baba Etia. ¿Qué palabras...?
¿Cómo armamos tanta cosa en siete años?
¿En qué tonos y voces?
Cruce fugaz, pero fulminante.
Sólo puedo citar: “No aguanto más.
Nunca voy a salir de este hospital”.
Yo huí por un pasillo blanco
 oníricamente interminable.


LW(Buenos Aires, 1967). Es Licenciada en Letras por la UBA.
Publicó poesía y libros para chicos. Es traductora.