sábado, 4 de agosto de 2012

VICTOR REDONDO








04/08/2012


EL POETA CHAQUEÑO ALEDO LUIS MELONI CUMPLE 100 AÑOS
Hace ocho años tuve el privilegio de presentar su Obra Poética Completa.

PALABRAS PARA DON ALEDO MELONI


Cuando la Librería La Paz (Resistencia) me invitó a escribir un prólogo para esta importante reedición de la obra poética completa de don Aledo Meloni, lo primero que me impuse es que me gustaría mantener el tono coloquial, afectuoso y nada académico que utilicé cuando presenté el libro en esa tórrida y entrañable Feria del Libro Regional, en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, el 28 de febrero de 2004. Éstas fueron esas palabras:

Entre los agradecimientos que debo a esta Feria, sin duda el más importante es el haber podido conocer la obra de este extraordinario poeta que es don Aledo Luis Meloni.

Un lector entra al territorio virgen de un libro como un cazador que no sabe si se va a enfrentar a un tigre o a una lombriz. Uno está alerta a todos los significados del paisaje que es ese texto que se nos abre por primera vez. Pero aquí el misterio se resuelve rápido. Aquí, en La tentación de la palabra, como en todos los grandes libros, rápidamente la poesía levanta su cabeza estrellada y nos sumerge o nos eleva al mundo de la belleza, la inteligencia, la sensibilidad hecha canto y visión del mundo.

Sospecho que un libro de buena poesía es aquel en el que se puede enseñar a otro qué es la poesía. Y este libro es un manual de buen gusto de la palabra, de refinamiento verbal, de descubrimientos humanos poderosos, de sorprendentes y bellísimas revelaciones sobre la vida de otro mundo y sobre la vida de todos los días. ¿Quieren saber qué es la poesía? Pueden usar la obra de Meloni como una perfecta guía de navegación. ¿Quieren enseñar qué es la poesía? Pueden utilizar este libro como material didáctico. Incluso creo que debería ser un libro de lectura obligatoria para los cursos de literatura.

¿En qué consiste uno de los tantos impenetrables misterios de la poesía? En que no se la puede contar. La poesía es la poesía y no admite ser narrada. La poesía no es narración, la poesía es ella en sí misma, una manera distinta de expresión y de comprensión del mundo.

¿Cómo explicarles, en este caso a ustedes, la belleza insuperable de las coplas de don Aledo? Sin dudas, y esto lo aprendí ahora y acá, uno de los grandes coplistas de nuestra tierra. Y la copla sí que no puede ser otra cosa que pura y exactamente lo que es, no se puede contar lo que la copla dice sino que sólo se puede decir lo que la copla dice. Las siete sílabas de cada uno de los cuatro versos deben ser exactas en el decir y expresar un pensamiento casi imposible de volcar en otra forma.

Creo cometer una herejía, pero necesito citar alguna. Digo una herejía porque porqué una sola entre tantas. Pero bueno, ya ustedes las leerán todas en el libro; por ahora una al azar: “Ya no le pido a la vida / cosas de mucho valer; / sólo le pido una nada: / que me devuelva la sed”.

Qué simpleza, ¿verdad? Así es la sabiduría, simple. Porque uno puede entender en esa “sed” el deseo de un trago, y sí, lo es, pero es un trago de infinito, de búsqueda, de necesidad de trascendencia. Esa sed que nos mantiene vivos es la sed del conocimiento, la sed de la curiosidad por todo lo vivo y lo muerto.

Y las coplas de amor son bellísimas en su perfección: “De mi corazón al tuyo, / de tu corazón al mío / hay una sola distancia, / pero infinitos caminos”.

De paso, y esto sí se me ocurre ahora, tantos jóvenes poetas que andan fascinados con los haikus japoneses, les diría que no tienen que irse al Lejano Oriente, que aquí tienen nuestras coplas, que son tan difíciles de escribir y que son tan nuestras. Hasta me atrevería a decir que escribir una buena copla es más difícil que escribir un buen haiku. Bueno, este libro está lleno de coplas maravillosas.

Don Aledo pertenece –con sólo leerlo lo descubro, no me hace falta haber conversado con él o haber mirado su biblioteca- al círculo de los poetas cultos, de los poetas que saben sin que nadie se los haya enseñado que escribir poesía es leer poesía y haber leído la mayor cantidad de poesía posible. Se nota en la escritura, aunque de ninguna manera el poeta lo remarque para que se sepa. Al contrario, escribe con la naturalidad del que danza, seguro de sus pasos porque estos siguen el ritmo del corazón y tienen detrás una cultura que lo sustenta, que cuanto más oculta más poderosa.

Podría decir que don Aledo Meloni es genial justamente porque no pretende serlo. Tiene la humildad de los grandes. Y nos habla con la cercanía de un hermano, nunca desde la altura de un profeta. Y sumerge también las manos en el barro de nuestro tiempo, y forja armas contra los enemigos del pueblo, contra los autoritarismos, contra el imperialismo, contra los asesinos.

Este hombre delicado que escribe “No quiero ser como fui, / ni quiero ser como soy, / sino como me soñaste / un día en tu corazón”, es el mismo que denosta al Fondo Monetario Internacional, a las patronales chupasangre, el que aplaude el santiagueñazo y las rebeliones populares. Pocos poetas he leído que se metan en el tema político con más poesía que Meloni. Lejos del elemental panfleto, es poesía política que no pierde el rango de poesía. Pueden leer el poema “Rubén ya lo predijo”, en el que a raíz del atentado del 11/9 contra las Torres Gemelas de Nueva York, se lamenta por la muerte de inocentes pero indica que los yanquis asesinos se lo estuvieran buscando.

No quiero hablarles de lo que ustedes rápidamente encontrarán en el libro. Sólo decirles que 16 libros, escritos a lo largo de 40 años, se concentran en esta hermosísima edición de Librería de la Paz. Y atención, no sé desde qué edad escribe Meloni pero sí sé que publicó por primera vez a los 53 años. Como deducirán, no importa la velocidad con que se publica sino la calidad de lo que se escribe.

Casi se me olvida algo que me conmovió profundamente. A lo largo del libro hay citas, no muchas, de otros poetas. Pero hay un solo poeta del que hay dos citas. Hete aquí que ese poeta es el entrerriano Alfonso Sola González, que es nada menos que el abuelo de mis dos hijas. Si don Alfonso nos está mirando, seguro que está levantando una copa por usted, don Aledo.

Una palabra sobre la edición: un objeto libro perfecto, buen gusto en el diseño, bella tapa y, lo fundamental, sin erratas, ¿qué más se le puede pedir a una editorial? Mis felicitaciones, que son las de alguien que hace 30 años que está en el mismo oficio. No venderán tanto como los efímeros best sellers, pero en compensación han editado un libro inmortal.

Don Aledo Meloni, es para mí un honor haber acompañado el lanzamiento de esta nueva edición de su extraordinaria poesía. Muchas gracias.

Víctor Redondo
Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco
28 de febrero de 2004