sábado, 25 de agosto de 2012

PETER VIERECK




DESDE LUEGO QUE NO


El paisaje más feliz que hayan visto mis ojos -
pinos, cascada y un prado majestuoso-
es el paraje que llaman Estanque del Paraíso,
en Smith, Northhampton.
Después viene un seto, y más allá un hospital.

Mi chico de tres años me miraba
mientras contemplaba esta vista,
cuando una vez más me di cuenta de lo ambiguo que es todo.
Él también tiene sus dogmas; él da por hecho que es verdad
que un dolor se pasa con un beso.

Mis ojos estaban tan llenos del Estanque del Paraíso
que coincidí con mi hijo por un instante tan frágil
como los setos que ocultan el Hospital del Estado

de Massachussets, repleto de locos y heridos. ¿Es por falta de
un beso que el Estado de Mass. necesitó una casa como esa?
Desde luego que no. O, pensándolo mejor, realmente sí.



                                                             Trad. Jorge Ordaz