domingo, 5 de agosto de 2012

MIGUEL ANGEL MORELLI


Autores



duro amor

dura amor el del oído en la tierra | el de los ojos abiertos |
el de quien ha decidido ser como un dios en acecho

duro oficio el de buscarte en las palabras hasta perderlas |
hasta sentir que se ha rozado aquello que no debía nombrarse

dura pan y triste vino el que en las noches de insomnio
beben hasta la muerte mi nostalgia y tu recuerdo


                                                    (a oscar s.)

los signos de fuego

la manos del pintor recorre un camino inevitable |
el camino secreto que alguien ya ha trazado
pero que él, sin embargo, no conoce

la mano del pintor dibuja en el espacio
retazos de cielo que no son de este mundo |
fragmentos de mundos que no habitan nuestro cielo

finalmente | la mano del pintor
con gesto seguro
se disuelve en el aire

                                                   (a manuel o.)

declaración

si me arrancase los ojos |
si tomase coraje
y finalmente me arrancase los ojos
para mirar hacia adentro |
sólo hacia adentro |
y ver así de una vez y para siempre
esto que ahora los ojos se empeñan en ocultarse



palabras a hamlet

somos lo que somos, hijo mío | pero también
lo que hemos sido y lo que seremos |
lo que no somos ni seremos nunca |
la memoria y el olvido de otra manera

somos el ojo que atisba y el ojo que interroga |
pero hay un ojo que es el ojo de no ver
y es en el hueco terrible de ese terrible espectro
cuando somos un duda para siempre

ah desdichado que huyes llevando contigo
aquellas vanas preguntas que el futuro
no ha puesto en tu boca | todavía


parábola

un chasquido de mis dedos alcanza para modificar el mundo
y hasta el destino final de su caída | el álgebra oculta
del incierto cosmos | los bordes donde se apoya el infinito

un chasquido de mis dedos es, a su modo, un soplo
fatal | en la figura circular de la vida y de la muerte

un chasquido | un leve chasquido de mis dedos
altera ocaso y alboradas | despierta tempestades |
y cambia todo el universo para que en mí nada cambie



la flecha del tiempo

"en el fondo de sus ojos adorables
veo siempre la hora de una manera
distinta, siempre la misma, una hora
inmóvil que los relojes no marcan"


Charles Baudelaire

digo ahora y el ahora se desvanece en la nada |
se hunde dócilmente en los pliegues del silencio

digo ahora y el borde de mis palabras
se vuelve lejano | perdido | inalcanzable

el tiempo es una flecha que atraviesa los días
en todas direcciones | y sin embargo
nadie puede eludir su destino al dejar que lo nombrado
huya con furia de sí mismo
como un animal que agoniza al pie de sus heridas


sueño y razón

la vigilia engendra monstruos
que los sueños desvanecen |
cada día está hecho de fragmentos
que las noches recomponen en el todo

animal de luz | todo hombre en un soñar
que muere con el alba al recordarse

tendida a mi lado, distante y profunda
eres | mujer | una suave respirar que me interroga:
¿en qué urnas de fuego tendremos que hundir la razón
para que luego nos recorra la certeza
de saber que hemos sido capaces de soñarnos?


signo

¿cómo negar el signo? -se preguntaba
mientras aullaban en su oído los lobos del espanto |
¿de qué manera fragmentar la voz hasta el infinito?
y una vez deshecha | ¿adónde guardar esos fragmentos?

(artaud tenía la edad del mundo cuando lo hallaron
al costado de su propio cadáver | famélico y sonriente)

¿habrá descubierto acaso durante esa noche de enero
que somos tan sólo una ráfaga del odio
que aquel que sin querer y con dolor nos sueña?


defensa de la poesía

pensar | pensar hasta romperse |
hasta caer más allá del pensamiento |
hasta perder de vista las orillas

huir de sí para confundirse con el todo |
aunque el todo se fragmente en la nada
ante el soplo leve del primer pensamiento


de los ojos

los ojos creen ver lo que la razón quiere que vean ||
porque la razón quiere que los ojos lo vean todo |
todo menos los ojos | todos menos el todo

para ser feliz hay que ver detrás de las razones |
para ser feliz uno tiene que arrancarse los ojos


cosmogénesis

se van | huyen con la luz | prologan la agonía
son fragmentos dispersos de indescifrables sueños
memorias que se marchan a fundar otros cielos

entonces todo es fuga para los ojos abiertos:
laberinto, espejos, tigres
mitologías
universo

            De Fragmentos de un Cielo Impenetrable



MAM(Cnel. Suarez, Pcia. de Buenos Aires, 1955)
Ha publicado: “Piedra blanca sobre piedra negra” (1980); Los signos de fuego” (1989); “Fragmentos 
de un cielo impenetrable” (Faja de Honor de SADE, 1998); y “Humanos, casi humanos” (2008)