domingo, 5 de agosto de 2012

EDGARDO COZARINSKY





de La novia de Odessa

Hotel de emigrantes(frag.)

I

Al anochecer del 3 de octubre de 1940, el Nea Hellas, vapor de pabellón 

griego, zarpó del puerto de Lisboa para cruzar el Atlántico hacia Nueva 
York. 
Una vez extinguida la última luz del cielo parecieron aún más brillante 
las de la ciudad que se alejaba y, al pasa frente a Belém, sobre cuya 
praça do Império se había inaugurado pocas semanas antes una gran 
exposición, estalló en la oscuridad un último vivísimo resplandor, que 
pareció fantástico a quienes observaban ese espectáculo desde la 
cubierta.

Ese momento habría sido pintoresco o festivo un año antes. En octubre 

de 1940 se de duelos y presagios para los pasajeros del Nea Hellas
Algunos de ellos han dejado escrito su sentimiento:"en la oscuridad
el barco se puso en movimiento, lentamente empezó a navegar y dejó 
atrás el Tajo. 
Como surgida de un cuento de hadas brillaba la Exposición. 
Sus luces mágicas fueron las últimas que vimos de Europa, hundida en 
la desdicha "(Alfred Döblin)." Una notable exposición colonial había 
sido construida al borde del agua. (...) La última mirada hacia Lisboa 
me mostró el puerto. 
Iba a ser lo último que viera cuando Europa quedase atrás. Me pareció 
increíblemente hermosa" (Heinrich Mann). "a medianoche vimos las 
ultimas luces de Europa, color rojo sangre, hundiéndose en el mar" 
(Hertha Pauli).

El Nea Hellas era unos de los pocos barcos que se animaban a esa 

travesia. 
Dos semanas antes, la nave holandesa City of Benares había sido 
torpedeada por un submarino alemán y en el naufragio desapareció, 
junto a su marido, Monika Mann, cuyo hermano Golo y su tío Heinrich 
estaban a bordo del barco griego.
La idea de una embarcación que llevaba a los Estados Unidos no sólo a 
los escritores citados sino también a Franz Werfel y a León Feucht
wanger con sus esposas, a Alfred Polgar y a Frederike Zweig, en menos 
de un pasaje menos notorio pero igualmente ansioso por escapar de la 
Segunda Guerra Mundial, puede resultar en cierto modo cómica.

En su reclusión forzosa, en el vecinazgo no buscado, se rozaban vanida

des y recelos que en tiempos de paz, aún relativa, no hubiesen necesitado 
convivir. La efímera, ambigua coincidencia del antifascismo con los 
fondos necesarios para pagar el precio extravagante de una litera en esa 
modesta embarcación, los había llevado, actores de repertorio en una gira 
improvisada, a representar el papel de vástagos, o emisarios, o sobrevi
vientes de la cultura europea, bajo el reflector involuntariamente burlón 
de un nombre como Nea Hellas... ¿Un avatar tardío de la medieval nave 
de los locos? Ein neues narrenschiff?

Las últimas luces de Europa que se extinguen en la noche es una de esas 

metáforas fuertes que la experiencia suele regalar: la noche de aquel 3 de 
octubre y la del nazismo triunfante, Europa como hogar, o madre, abando
nada en la hora del peligro, por un tiempo imprevisible pero que todos, 
íntimamente, no deseaban definitivo... incertidumbre, ansiedad, alivio, 
nostalgia, remordimientos: el catálogo de emociones se ofrece generoso 
al lector que pretenda evocar ese momento de una aventura colectiva.

EC(Buenos Aires, 1939), escritor y cineasta. Libros, entre otros, 
Vudú Urbano, La novia de Odessa, El pase del Testigo, El rufián 
moldavo, etc. Entre sus filmsLa guerra de un hombre sólo, Le 
violon de Rothschild, Ronda Nocturna, etc.