domingo, 26 de agosto de 2012

EDGAR LEE MASTERS




EL ATEO DEL PUEBLO

Vosotros los jóvenes, que discutís la doctrina
de la inmortalidad del alma,
yo, que yazgo aquí, fui el ateo del pueblo,
locuaz, polemista, versado en los argumentos
de los hombres descreídos.
Sin embargo, durante una larga enfermedad,
tosiendo hasta morir,
leí los Upanishads y la poesía de Jesús.
Y ellas encendieron una antorcha de esperanza e intuición
y deseo que la Sombra,
llevándome rápida por las cavernas de la tiniebla,
no pudo extinguir.
Oídme, vosotros que vivís en los sentidos
y sólo pensáis a través de los sentidos:
la inmortalidad no es un don,
la inmortalidad es un logro;
y sólo aquellos que se esfuercen duramente
habrán de poseerla.

Antología de Spoon Riverversión de Gerardo 
Gambolini Transcripto de su selección: Buenos 
Aires, CEAL, 1988



Para vosotros, que discutís sobre la doctrina
de la inmortalidad del alma,
yo, que yazgo aquí, fui el ateo del pueblo,
locuaz, polemista, versado en los argumentos
de los descreídos.
Pero durante una larga enfermedad,
tosiendo hasta morir,
leí las Upanishads y la poesía de Jesús.
Y encendieron una antorcha de esperanza, de intuición
y de deseo que la Sombra,
conduciéndome velozmente por cavernas de tinieblas,
no pudo extinguir.
Escuchadme, vosotros que vivís en los sentidos
y sólo pensáis a través de los sentidos:
la inmortalidad no es un don,
la inmortalidad es un logro;
y sólo quienes se esfuerzan extremadamente
podrán obtenerla.

Antología de Spoon River, versión de Alberto Girri,
Barcelona, Barral Editores, 1974