jueves, 9 de agosto de 2012

ANA EMILIA LAHITTE





El suéter de Fedorio


En los bordes raídos del suéter

de Fedorio
se arremansan la vida y sus historias.

Jamás

me atrevería a proponerle restañar
esos hilos desgastados
reavivar los colores
las zonas percudidas como un abecedario
para ciegos.

Quitárselo

sería desollarlo.

El suéter de Fedorio

es una hogaza
un libro de bitácora un sol un campanario
alguna melodía que se canta
sin que nadie la escuche.

Su intemperie

anuda cuanto ha sido algo más
que un adiós
menos que un llanto
algo que sólo cabe en el hueco secreto
de la mano.

Si otra piel respira

debajo del mandala de su suéter gastado
será sólo el sudario
que busca convertirse en el revés cereal
de esa coraza
hilada por los pájaros.



Algunas maneras de ensayar el adiós

(Poema publicado el 17 de mayo de 2002)


(Fragmento)

1

Cada latido,
pendular, descalzo, regresa al universo.

2

Somos lo que no vemos.
Somos lo que ignoramos. La sombra es la única constancia
del aún estar después de haber huido.

5

La desnudez
fue siempre mi guarida secreta.

6

Costó tanto
inventarse, cavarse, mutilarse,
antes de regresar al fondo del espejo.

10

Lo importante es la sed.
Ser un mismo desierto.

13

Fascina
Este límite
Donde el haber vivido se desprende
como la piel de una serpiente.

18

Sí,
las heridas son el mejor manuscrito.

32

Envejecer es esto,
recordar vagamente la piel de los amantes.

37

Sólo creo
en los ángeles heridos,
en su examen de luz en los infiernos.

44

Es difícil morir.
Más difícil aún saber si estamos vivos.


(del blog el mundo incompleto de irene gruss)


ANA EMILIA LAHITTE(La Plata, Buenos Aires, Argentina, 1921)