miércoles, 25 de julio de 2012

GRISELDA GARCÍA




El vendedor de frutas

Sólo vendo rojo:
frutillas, moras, cerezas
frambuesas, ciruelas, grosellas.
En quietud zumban moscas.
                                                                
Elijo las frutas maduras,
hago rodar su carozo                                             
largo rato entre mis dientes.
Al final del día mis uñas
son del color de la sangre,
mi lengua ansía lo salado.

En lo alto los cuervos pacientes aguardan.


El estío

Este verano la albahaca
vino más picante,
guarda rocío en las hojas.

El agua se desborda,
el sol en las baldosas
hace arder los pies,
la hierba en los senderos
creció demasiado,
las orugas no tocaron los rosales.

La flor no termina de ajustarse,
los pétalos se derraman
en borbotones púrpuras
sobre mi frente.

El viento cesa
comienza a oscurecer.



Formas de nombrar la ausencia

Brillo
ante todo brillo
y en el mediodía
el calmo transcurrir de la luz,
los chicos gritan el gol,
la manzana se oxida,
los pájaros bailan en los charcos,
los muchachos almuerzan
temerosos de su propia libertad.

El mar es desierto
y el sol de hoy
fue ayer lluvia abrasadora.

Lejos, lejos
los que se mantienen
fieles a todo
menos a sí mismos.

Es el después de una tormenta
y el alma se abisma
pensando en lo perdido.



Muerte en Verano

Delicias del glande
como una fresa pálida
en la fiesta de la lengua.

Yacer,
alerta al curso de las aguas,
con el sexo dormido
como un molusco
en su valva de nácar.

No es la felicidad,
es la muerte
llegando en verano
a esparcirnos
en los ojos
cenizas de luz.

                        de La Ruta de las Arañas, 2005

Griselda García nació en 1979 en Buenos Aires, Argentina.
Publicó, en poesía, Alucinaciones en la alfalfa (2000), El arte de 
caer (2001), La ruta de las arañas(2005) y El ojo del que mira (2009), 
disponibles en su blog.