domingo, 22 de julio de 2012

GABRIEL ZAID




La poesía en la práctica


Hay que ver la poesía en la práctica: en el mundo del trabajo y los negocios, del prestigio social y el poder político, de la ingeniería y las computadoras, de la vida amorosa y cotidiana.
La inspiración creadora no sólo hace versos: sopla y lo mueve todo. En ese movimiento, la práctica no es algo estrecho, mecánico y sin misterio, sino creación; y la poesía es práctica: hace más habitable el mundo.

Alguna vez lo músico fue todo lo inspirado por las musas, no una especialidad. Alguna vez poesía y práctica, no una especialidad. Alguna vez poesía y práctica fueron sinónimos, con poca diferencia. Hacer cosas (produciéndolas, fabricándolas, inventándolas, escribiéndolas) eran poiesis (de donde viene poesía). Hacer cosas (en el mundo de la acción) era prattein (de donde viene práctica). Desgraciadamente, la poesía se ha vuelto cosa de especialistas y como muy opuesta a la práctica. Pero hay que verla en todo hacer inspirado.

Escribí estos ensayos por primera vez entre 1963 y 1967. Los he vuelto a escribir varias veces. Esta versión es la más breve y quizá la más clara, en dos cuadernos. Ambos parten de una negación que asumen y disuelven. La ciudad y los poetas aceptan que la poesía no es negocio, pero así desemboca en otra visión de los negocios, y en general, de la poesía en la práctica social. La máquina de cantar acepta que hay computadoras que hacen versos, pero así replantea el proceso creador y observa la poesía en la práctica física.

Que las musas del hacer inspirado visiten al lector. Sobre todo si está sumergido en la práctica y se siente lejos de la poesía. También si tiene el privilegio de vivir en la poesía y se siente lejos de la práctica.


Zaid, G. (1985) La poesía en la práctica. México, D.F: Fondo de Cultura Económica