lunes, 23 de enero de 2017

MARIO LEVRERO





Noveno Piso


                            A Pilar González
                                          1972
  
UNO

—Noveno piso —digo al pequeño ascensorista. Tengo la mano derecha metida en el bolsillo del saco. Con la izquierda me aliso innecesariamente la solapa. “Le apuesto que no llega”. ¿Dijo realmente: “le apuesto que no Ilega”? Lo miro a los ojos. Enarco las cejas.
—Ya verá —dice, realmente, en voz alta. La sonrisa enigmática del muchacho (¿o es un enano?), me pone nervioso. El sabe algo que yo ignoro. Yo, en cambio, debo saber seguramente muchas cosas que él ignora.
—Por ejemplo... —le digo, pero hemos llegado. Las puertas se abren automáticamente. Miro el indicador: la aguja señala, recién, el primer piso. Sube una mujer gorda, vestida…/levrero

JAVIER MAGISTRIS


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La Guacha, los orígenes y sus planteos


JM: La Guacha nació en 1997, el primer número fue en noviembre de ese año y nació con un criterio periodístico, es decir, tratando de cautivar al lector común, ofreciéndole lo mejor de la poesía. Por eso hicimos algo restringido a la poesía argentina y la circulación a través de kioscos de diarios y revistas, porque nos pareció que era el modo de llegar al lector más amplio. 17 años después creo que hemos acertado porque, primero fuimos la única revista que quedó en el mercado, no hay hoy a nivel de circulación nacional otra revista [de poesía]; y segundo porque las ventas nos… entrevista-a-javier-magistris/

ALEJANDRO JODOROWSKY

viernes, 20 de enero de 2017

PAULA OYARZÁBAL


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PURÉ ES DISTINTO

( a él, lo asesiné)


Las mujeres a los gatos negros
les traemos mala suerte.


Me bajé del veinticuatro en Pueyrredón y Lavalle porque vi 
un gato negro debajo de una ambulancia y sentí que era lo 
que yo más quería en el mundo. Pienso que es un callejero triste y lo rescato ¡pobrecito! Lo que él más quiere, lo sé, es vivir conmigo.
¡Puré es un tipo fiel! Lo alcé y me lo llevé, a los pocos días lo 
mordió un siberiano (en el estómago ¡oh gato herido!
Se golpeo tanto la cabeza contra la pared (durante cuarenta 
minutos) andaba ladeándose como un flan en curda, pero de 
dolor ¡si lo vieras!
Llamé a la veterinaria te lo juro, pero llegó después, a que se 
muriera debajo de la cocina en este caso de gato hallado la 
mala suerte ¿a quién se le cruzó?



MARIELA LAUDECINA



                  Foto por Cuqui


El negro fuma
y toma Gancia rosso
Pedimos una muzzarella
porque la rúcula no es de machos
Le exaspera que avise que voy a hacer pis
o que tengo diarrea
Para él las mujeres son princesas carentes de órganos y fluidos
Me cuenta que un tipo lo quiere cagar a trompadas
y lo acusa de llamarlo burgués
Tan burgués como yo: Escribo poesía y mamá es jueza, dice
y sigue Campari con naranja y otra historia densa e hilarante
Chunchuna y yo no paramos de reirnos
Por milésima vez amaga con dejar de fumar
Espero que llegue a los 50
aunque le encantaría morir joven
y se lo recuerde como el búho peronista, escritor y honorable
Ya no le doy sugerencias
Disfruto de su aire.



CHARLES SIMIC


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A los sueños

Aún vivo en todos mis antiguos domicilios
uso lentes oscuros incluso bajo techo
comparto en secreto mi cama con fantasmas
y visito la cocina después de medianoche

para revisar la llave del fregadero.
Llego tarde a la escuela, y cuando llego
Nadie parece reconocerme.
Tomo asiento aparte, rechazado y segregado.

Ah esas pequeñas tiendas abiertas sólo de noche
donde hago mis modestas compras
esas salas de cine en ruinosos vecindarios
donde todavía exhiben viejas películas de mi vida.

¿El héroe lleno siempre de una estrambótica esperanza
pierde todo —qué importa lo que sea— al final?
Luego salgo a la helada, incrédula luz
y aguardo en la puerta mordiéndome los labios.


                           Trad. Rafael Vargas



THEODORE ROETHKE


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Orquídeas

Se inclinan sobre el sendero,
Bocas de víboras,
Oscilando cerca de tu cara
Creciendo, suaves y engañosas,
Relajadas y húmedas, delicadas como la lengua de un pájaro joven;
Sus aleteantes labios de polluelos
Se mueven lentamente,
Aspirando en el aire cálido.

Y de noche,
La tímida luna cae a través de vidrios enjalbegados,
El calor desciende
Entonces su almizclado perfume deviene más fuerte,
Goteando desde sus musgosas cunas
¡Tantos devoradores infantes!
Suaves dedos luminiscentes,
Labios ni muertos ni vivos,
Holgadas bocas fantasmales
Respirando.



Niño sobre el tope de un invernadero

¡El viento abultando el fondillo de mis calzones
Mis pies haciendo crujir astillas de vidrio y masilla seca,
Los crisantemos medio crecidos mirando hacia arriba como acusadores,
A través del vidrio rayado, destellando con la luz del sol,
Unas pocas nubes blancas todas precipitándose hacia el este,
Una línea de olmos corcoveando y agitándose como caballos,
Y todos, todos señalando hacia arriba y gritando!


                              Trad. Wilfredo Carrizales