sábado, 21 de julio de 2018

ROBERT WALSER


Es Baluard acoge 'El Paseo de Robert Walser', un recorrido escenográfico


Boceto para La caída de Ícaro


Islitas relucientes en el mar,
fragatas de incierta procedencia,
las islas atesoran gran cultura,
así, entre las diecinueve y las veinte horas
o sea, al anochecer,
mas, no,
aún no es tan tarde pues un campesino,
uno de esos hombres laboriosos que se desloman para
reunir unas monedas,
trabaja todavía en su campo
como un héroe agrícola,
juega su juego, gana su magro dinero,
la tierra es pardo negruzca.
Un ser alado a punto está de confiarse
al aire, más tarde lo veremos
agitándose en el éter.
De maravillosa picardía
la mirada de la luna, uno se sienta
admirado sobre el templo de la naturaleza,
encima de una piedra prehistórica,
limitándose a contemplar
a un pajarillo canoro, volador, enamorado de sus trinos,
mientras sus ovejas, abandonadas a sí mismas,
pacen tranquilas en el pálido poniente
adornado de tonos rojizos.
¡Ay, dolor!, una mano
gesticula en mudo grito de ayuda desplomándose
desde lo alto,
y cómo sonríe, alegre, la bahía
con máxima afectación, por él juró
que vencería la gravedad
sobre el mar,
se casaría feliz
con la divina belleza en el azur
y se burlaría de las raíces en la tierra, mas
se convierte en excelente maestrillo en volteretas
y ahora habrá percibido
su relativa pequeñez.
No obstante, loables son los dones
del espíritu emprendedor, lo que he escrito aquí
se lo debo a un cuadro de Brueghel enraizado en mi
memoria
y al que tributé el máximo respeto
porque me pareció una espléndida pintura.
Cualquier afán
por elevarnos
sobre la vulgaridad
tiene un límite en la vida.


                                      Traducido del alemán 
                              por Rosa Pilar Blanco
                              para la editorial Siruela


                              poesia/robert-walser/




JUAN BOSCH


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Los amos

Cuando ya Cristino no servía ni para ordeñar una vaca, don Pío lo llamó y le dijo que iba a hacerle un regalo.
—Le voy a dar medio peso para el camino. Usté está muy mal y no puede seguir trabajando. Si se mejora, vuelva.
Cristino extendió una mano amarilla, que le temblaba.
—Mucha’ gracia’, don. Quisiera coger el camino ya, pero tengo calentura.
—Puede quedarse aquí esta noche, si quiere, y hasta hacerse una tisana de cabrita. Eso es bueno.

Cristino se había quitado el sombrero, y el pelo abundante, largo y negro le caía sobre el pescuezo. La barba escasa parecía…/tres-cuentos-cortos-de-j-bosch

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JAROSLAW IWASZKIEWICZ





Ícaro

Hay un cuadro de Brueghel llamado Ícaro. En él se ve a un campesino que ara la tierra en un alto acantilado sobre el mar; un pastor impasible apacienta su rebaño, y un pescador tiende las redes en la costa. A lo lejos, puede vislumbrarse una tranquila ciudad. En el mar navega, con las velas desplegadas, un barco en cuyo puente unos comerciantes discuten sus negocios. En fin, estamos ante los afanes y preocupaciones cotidianos, frente a una vida de simples menesteres y problemas humanos sencillos. ¿Dónde está Ícaro? ¿Dónde está aquél que trató de alcanzar el sol? Sólo, si observamos minuciosamente el cuadro, podremos descubrir en un rincón del mar un par de piernas que se sumergen en el agua, y arriba, revoloteando en el aire, unas cuantas plumas que el brusco descenso desprendió de las alas ingeniosamente fabricadas. La caída ha ocurrido hace un instante apenas. Se trata del temerario que, según la leyenda griega, construyó unas alas para volar y se elevó a…/icaro



lunes, 16 de julio de 2018

ROBERTO FERNÁNDEZ RETAMAR





Felices los normales


Felices los normales, esos seres extraños,
Los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho, un hijo delincuente,
Una casa en ninguna parte, una enfermedad desconocida,
Los que no han sido calcinados por un amor devorante,
Los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
Los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
Los satisfechos, los gordos, los lindos,
Los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
Los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
Los flautistas acompañados por ratones,
Los vendedores y sus compradores,
Los caballeros ligeramente sobrehumanos,
Los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
Los delicados, los sensatos, los finos,
Los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
Las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
Y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
Que sus padres y más delincuentes que sus hijos
Y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.



domingo, 15 de julio de 2018

LARS FORSSELL


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Lettre sentimentale


Conocen la libertad, si libertad
es viento que lleva lejos.
De noche se separan uno de otro.
El día que pasan juntos es breve.
De noche los ves cabalgar
en las nubes que están sobre nosotros.
Ninguno cerca del otro
Ni una huella. Ni una antorcha.

Tú ves
levantarse su vida en una pradera
como una bandada de pájaros o nieve silenciosa...
Y la oscuridad sonríe cuando los acoge en su seno.
Y el tiempo está debajo de ellos como una isla
medio hundida, peligrosa de noche para los barcos.
Son forasteros, Kerstin. Y sonríen.
Y cantan, desaparecidos, para ti.

Sus caballos llevan los cascos envueltos
Sus carros unas ruedas tan ligeras que la hierba
apenas se inclina por donde han pasado.
Entonces ¿qué has visto de ellos ?
¿Qué has oído en realidad?
Aquí todo es silencio donde han descansado
y no se ha tocado nada.
Y tú, que no eres libre.
y yo, que no soy libre,
sabemos que ellos conocen la libertad
si libertad es invisibilidad
y la felicidad, sí la felicidad,
es un agua abierta sin peligro
y sin tiempo, sin hogar...
y que nada de lo que nos afecta
y sentimos y sabemos
puede interesarles.




sábado, 14 de julio de 2018

JOSÉ KOZER


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Dime cómo imaginas el mundo y te diré en qué orden te incluyes, a qué sentido perteneces, escribió alguna vez Severo Sarduy. Durante mucho tiempo se vinculó tu poesía con el Neobarroco. ¿Qué dirías hoy que fue el Neobarroco? ¿Un método? ¿Una matriz interpretativa? ¿Una lista alocada? ¿Una red?

El Neobarroco ha sido y es una de varias maneras de enfrentar el mundo, actualizarlo desde una cierta tradición europea y muy de la lengua española, rehaciendo, rectificando, reconfigurando los espacios de creación artística, poética (en mi caso) y en última instancia espiritual, y desde lo espiritual con una fuerte vertiente religiosa, no en sentido ortodoxo sino abierto a las diversas corrientes que conforman, en parte confirman, el mundo actual, su realidad. Más que un método me parece ser una manera, algo que al suscitarse la escritura se pone de manifiesto por necesidad interior…



THOMAS LYNCH





Thomas Lynch / De poetas y tumbas

                               Por Adriana de la Espriella

El Malpensante N° 54
Mayo - Junio de 2004

Thomas Lynch es un escritor muy poco convencional. Sus días no sólo transcurren entre libros y manuscritos, como supone uno que transcurren los días de los escritores, sino también entre ataúdes y muertos. Desde hace cerca de treinta años, Lynch es director de la funeraria de Milford, una pequeña ciudad del estado de Michigan al nordeste de Estados Unidos. El oficio lo aprendió desde niño, al lado de su padre. Cada vez que se muere una persona en Milford, Lynch se encarga de recoger el cuerpo, de embalsamarlo, de organizar los detalles de la velación, de la ceremonia, de ordenar las flores, los obituarios y de llevar al muerto hasta la tumba, el crematorio o el sepulcro que hayan escogido para él...tumbas